¿Por qué repetimos lo que nos duele?
- yeseniaborjapineda
- hace 2 días
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Frecuentemente se piensa que la terapia psicoanalítica consiste únicamente en recordar el pasado y encontrar ahí escenas, eventos y/o vínculos que expliquen nuestro malestar actual; como si fuera suficiente con volver a pensar algunos escenarios o alguna escena dolorosa para que nuestra vida afectiva, nuestras relaciones o nuestra angustia desaparezcan.
Sin embargo, el presente no está separado de toda nuestra historia. Nuestros vínculos, decisiones y síntomas actuales no surgen de manera aislada, sino que están sumamente enlazados con nuestras experiencias previas que, aunque no siempre recordemos con claridad, siguen siendo el aspecto que más influye en la manera en la que nos vinculamos y nos pensamos a nosotros mismos.
Uno de los puntos principales de Sigmund Freud fue que el ser humano no recuerda todo lo que ha vivido de manera consciente. Hay experiencias que quedan reprimidas: no desaparecen, pero tampoco están disponibles como recuerdos claros.
Freud explicó que existen experiencias que no logran integrarse plenamente en la conciencia y que, en lugar de recordarse, reaparecen en la conducta. Es decir, no todo lo que vivimos se transforma en recuerdo. Aquello que resulta demasiado conflictivo o incompatible con la organización psíquica puede quedar reprimido. La represión no elimina el contenido, sino que únicamente lo mantiene fuera del campo consciente. Sin embargo, lo reprimido no permanece inactivo; busca vías indirectas de expresión.
La repetición es una de esas vías. Lo que no pudo integrarse y fue reprimido encuentra otras formas de expresión. Lo que no logra recordarse suele actuarse: regresa en forma de elecciones reiteradas, síntomas o modos estables de vinculación.
Se trata de un fenómeno estructural: el aparato psíquico tiende a reinscribir en el presente aquello que no fue simbolizado adecuadamente. Por ello, lo que se repite no es necesariamente el acontecimiento original, sino la posición que tomamos frente a él.
La repetición no es una simple incapacidad para cambiar. Es el modo en que el aparato psíquico reinscribe aquello que no ha sido simbolizado, intentando (aunque no siempre lo logre) una forma de elaboración y tramitación.
En el espacio terapéutico, lo que se repite puede empezar a comprenderse, permitiendo que aquello que antes se actuaba encuentre una vía distinta a partir de su elaboración.



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