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De niña a mujer

Los retos en la salud mental de las adolescentes frente a la pubertad


La adolescencia es una época complicada. A esta edad no solo se enfrentan a sus cambios físicos y emocionales, sino que los viven al mismo tiempo en que la sociedad atraviesa una revolución tecnológica e ideológica. Esto conlleva muchos retos, para los cuales necesitamos identificar las áreas de conflicto en su vida. Siendo marzo el mes de la mujer, hemos decidido orientar este artículo hacia la salud mental de las niñas adolescentes. Las dificultades en esta etapa ocurren independientemente del género de la persona; sin embargo, las vivencias de las mujeres, además de los rasgos psicológicos que éstas tienen comúnmente, es lo que le da su especificidad.


Presión social

La presión social es uno de los temas más complejos para las adolescencias. Específicamente a las mujeres, en muchas ocasiones se les exige vestirse de determinada manera, utilizando un estilo de ropa con el que no se sienten cómodas.


En otros contextos, se les presiona para que dejen atrás sus gustos o conductas infantiles de manera abrupta, como el uso de juguetes. De igual manera, pueden surgir sentimientos de soledad al encontrar que la mayoría de sus amigas empiezan a asistir a fiestas o reuniones más maduras, y se reducen las posibilidades de pasar una tarde más tranquila como lo hacían en su infancia. Ante estas situaciones, es bueno no emitir juicios y respetar sus intereses, siempre y cuando estos no sean dañinos para ellas.

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Inicio de la vida amorosa

Prestar atención al tema de las relaciones románticas es de vital importancia para la salud mental de las adolescentes. Además de que puede estar muy relacionado a la cuestión de la presión social, es posible que en esta etapa se experimenten los vínculos amorosos románticos más intensos e importantes que se hayan vivido hasta el momento.


Una ruptura, un engaño, una separación, o cualquier problema que haya en una relación romántica puede llevar a las adolescentes hacia una depresión mayor, incluso hasta presentar ideas suicidas. Debido a esto, es necesario generar un ambiente de confianza con las adolescentes, de manera en que podamos acompañarlas en estos momentos tan importantes de su vida.

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Cambios corporales

Si bien, nuestra imagen corporal siempre guarda una relación estrecha con nuestro estado de salud mental, es crucial prestar atención a esta parte con las niñas adolescentes. Al tratarse de una etapa donde los cuerpos cambian, y al existir una diversidad de cuerpos tan amplia, es inevitable que lleguen las comparaciones: “¿Por qué yo me veo así y ella no?” “¿Por qué a mí ya me sucedió esto y a mis amigas no?”.


El mundo en que vivimos es bombardeado con imágenes irreales sobre lo ideal, lo bello y lo perfecto, por lo que nunca está de más recordarle a nuestras adolescentes que su valor reside más allá de su semejanza o diferencia con tales imágenes.

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Redes sociales

Muy relacionado con el punto anterior, está el problema de las redes sociales. Es complicado prohibirlas, ya que implica excluir a nuestras adolescentes de sus círculos sociales. Pero su uso puede ser peligroso: desde la información a la que acceden, hasta las personas con las que hablan.


Lamentablemente, muchos adolescentes obtienen su “educación sexual” por medio del internet, y no precisamente de fuentes educativas, sino de sitios que demuestran la sexualidad de manera distorsionada y alejada de la realidad. Además, las redes sociales llegan a ser un punto ideal para acosadores, ya sean bullies de la escuela, o depredadores camuflados en la sociedad. Más allá de mantener un control estricto o revisión constante de sus aparatos electrónicos, es importante ser comunicativos con nuestras adolescentes, manteniendo una actitud de apertura y no punitiva hacia su actividad en internet.

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Si bien, cada persona es diferente, es seguro decir que las mujeres comparten ciertos rasgos psicológicos en común. Tienden a sentirse tristes más que enojadas, a ver lo malo dentro y lo bueno fuera de ellas, a culpabilizarse cuando las cosas no salen de la mejor manera, a creer que ellas son el problema cuando alguien no las quiere.


Estas características hacen que todo lo anterior les afecte de manera especial, por lo que es importante prestar atención, no de manera invasiva, sino creando un ambiente de confianza y comunicación en el que ellas puedan hablar de lo que están enfrentando en esta etapa. ¿Te preocupa tu hija adolescente? ¿Te interesa transformar tu relación con ella en una de confianza? Acércate a nosotros, podemos ayudarte.


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